Ya no hay excusas

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Mi madre iba para bióloga. En serio, allá por principios de los 80, en plena movida madrileña, mi madre acababa bachillerato con calificaciones de escándalo.

Sin embargo, mi abuelo, minero del mercurio de Almadén no permitió que una alumna diez entrase en la universidad y, para aportar a la economía familiar, le consiguió un trabajo en una zapatería del centro.

Mi madre, curiosa e inquieta, buscaba seguir formándose, pero no había internet, ni wikipedia, la UNED todavía no era una opción y, al final, con un hijo en camino, poco a poco perdió la ilusión por su vocación científica.

Usó entonces su gran capacidad de estudio para sacarse unas oposiciones de bajo rango por no tener carrera y lleva más de 20 años trabajando de administrativa en un Ministerio que, al menos, es el de Medio Ambiente.

Hoy en día una persona con las mismas circunstancias que mi madre, habría vivido una situación distinta, no habría perdido el interés, ya que la formación, incluso de alto nivel, ahora está al alcance de todos.

Plataformas gratuitas o de micro pagos como Coursera (creada por Standford) o  Tutellus (startup española que dará mucho que hablar) permiten a cualquier usuario, en cualquier momento o lugar, acceder al conocimiento.

Ahora alguien puede meterse incluso en una clase de Harvard  y disfrutar desde los ojos de un alumno de una clase de Justicia con un profesor que, salvo que tuvieses 250.000 dólares, jamás habrías conocido. Millones de personas ya lo hemos hecho. Increíble.

En España a día de hoy, la referencia en Cursos Online Masivos en Abierto (más conocidos como MOOC’s) es la plataforma abierta sin restricciones, sin condiciones, sin horarios, sin coste y sin barreras Miríada X, que aglutina a cientos de universidades Iberoamericanas.

Ya no hay excusas para no aprender

Mi madre fue reticente al principio, excusas como que ya estaba mayor hizo que le costara sentarse por primera vez delante de la pantalla y ver que, a golpe de un click, podía navegar por el contenido de lo que podría haber sido una asignatura de la carrera que sus circunstancias no le pretermitieron disfrutar. Pero no os preocupéis, ahora está recuperando el tiempo perdido.

La educación y la cultura mejora a las personas, las enriquece, las completa, las orienta y las hace felices. Tal vez ahora no nos demos cuenta del regalo tan increíble y valioso que le estamos ofreciendo a las generaciones futuras: liberar, compartir y difundir la ciencia y la cultura de forma masiva es y será la revolución del siglo XXI.

Bienvenidos a la nueva era del conocimiento.

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Co-founder & Ceo TalenTank