Cómo conseguir que tus valores den resultados

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¿Tiene tu empresa ya unos valores corporativos definidos y sin embargo seguís sin ver ningún resultado?

Muchas empresas se embarcan en las aguas de la cultura corporativa seducidos por sus múltiples virtudes. Reducir a la mitad la posibilidad de que tus trabajadores se vayan de la empresa. Mejorar su desempeño en un 22%. Reducir conflictos. Aumentar su compromiso. Son los datos soñados por cualquier empresa.

Sin embargo, al empezar este viaje la mayoría no son conscientes de que para ver esos resultados hace falta algo más que unas inspiradoras palabras pintadas sobre la pared. La configuración de los valores de una empresa debe ser entendida como un fenómeno de dos fases. Una primera de definición y conocimiento de la esencia de la empresa, y otra, segunda, de alineamiento del resto de procesos de la compañía con esos valores que se han escogido. Con estas fases pasa como con cualquier simbiosis, que necesitan la una de la otra. De nada sirve crear procesos sobre la base de unos valores que no están bien definidos, como tampoco resulta tener unos valores correctísimos con los que no se hace nada. Solo juntas completan el círculo y empiezan a desplegar efectos.

Por eso, si en tu empresa no veis que la cultura os esté dando ningún resultado, deberíais revisar si habéis puesto en práctica las dos fases de las que hablamos (siempre y cuando hayáis dejado tiempo suficiente como para surtir efecto). Si estás seguro de que tus valores están correctamente definidos, sigue leyendo. Vamos a ver cómo debes alinear los procesos.

Alineación de procesos

Lo primero de todo es saber qué debes alinear. Lo cierto es que deberíais tener alineados con los valores de la empresa todos y cada uno de los procesos en los que intervengan personas. Sin embargo, esto puede ser un proceso bastante largo. Así pues, empecemos con los imprescindibles 😉

  • Contratación. Tu sistema de reclutamiento tiene que tener en cuenta los valores de tu empresa. Ponte en situación: tu empresa ya ha pasado por todo el proceso de establecer cuáles son sus valores (lo cual no ha sido del todo fácil). Ahora ya tenéis una cultura que cuidar, que mantener. Sin embargo, cuando tenéis que contratar a alguien seguís fijándoos solo en sus hard y soft skills. Esto supone que cada vez que una persona nueva se incorpora a la empresa puede que encaje con vuestra forma de ser, pero también puede que no. Lo cierto es que no lo sabréis hasta que empiece a dar problemas o decida marcharse de la empresa. Y no lo sabréis sencillamente porque no habéis incluido vuestro vuestros valores como unos parámetros a tener en cuenta a la hora de contratarles. Hay quien dice que las habilidades técnicas se pueden aprender, pero que los valores son algo que se tienen que tener…
  • Recompensas. Existen dos tipos de recompensas dentro de una empresa, unas, vienen del reconocimiento subjetivo, es decir, de a quién se felicita dentro de  la organización, y, otras, vienen del reconocimiento objetivo, que se refiere a todo el sistema de promoción.

El reconocimiento subjetivo tiene un enorme impacto dentro de las empresas. Si los líderes promocionan y congratulan por comportamientos que no son los establecidos en los valores de la empresa, muy pronto esos valores no tendrán ningún valor, pues las personas se moverán por aquello que se está reconociendo. De ahí que sea tan importante que este reconocimiento esté alineado con los comportamientos que realmente queréis promover dentro de la empresa. La formación y comunicación a todos los líderes de la empresa sobre cómo actuar suele resultar bastante bien. No obstante, sin ninguna duda la forma más efectiva de conseguir esta alineación es tener líderes que de forma natural promuevan los comportamientos que se buscan en la empresa. La selección de líderes compatibles con los valores de la empresa es sencillamente clave para establecer una cultura fuerte.

Por lo que respecta a las recompensas basadas en el reconocimiento objetivo, la forma más efectiva es establecer los valores como métricas y sobre ellos, montar todo el sistema de promoción dentro de la empresa. Que lo bonus, acciones y demás rewards de la empresa se hagan sobre la base del cumplimiento de los valores corporativos. Aunque algunos de estos sistemas no fomentan directamente comportamientos sino esfuerzos o calidad del trabajo, muchos de ellos sí están relacionados con la forma de comportarse. Si estos sistemas de reconocimientos no están alineados con los valores de la empresa, de nuevo veremos cómo aquellos comportamientos no reconocidos irán perdiendo fuerza frente a los reconocidos y promovidos por los sistemas de reconocimiento objetivo.

  • La organización diaria del trabajo. Esta categoría es mucho más abierta, pero se refiere a que los procesos que están establecidos en la vorágine del trabajo del día a día estén en sintonía con los valores de la empresa. Así, si por ejemplo uno de los valores de tu empresa es la confianza, y sin embargo, en alguno de los procesos de la empresa tenéis un sistema de verificación absurdamente enrevesado, esto está chocando con uno de vuestros valores y por ende, restándole efectividad.

Una vez que conoces cuáles son los procesos clave que tendríais que tener sí o sí alineados con vuestros valores, es importante que hagáis un repaso de estos procesos dentro de vuestra empresa y ver cuáles son las principales discordancias que sufrís.

Para ello, Jim Collins, en un artículo que te recomendamos fehacientemente, describe un proceso para identificar estos principales desajustes dentro de la empresa. En realidad es algo tan sencillo como preguntar a distintas personas dentro de la empresa  (incluyendo variedad de posiciones) por tres procesos que creen que chocan con los valores de la empresa. Si lo haces con un número significativo de gente lo más normal es que estos desajustes se repitan, con lo que descubrirás cuáles son los principales cambios que tiene que empezar a implementar la empresa.

Que la cultura de una empresa empiece a dar resultado no es sencillo, ya lo has visto. Requiere tiempo, esfuerzo y una gran voluntad de hacer las cosas bien. Pero merece cada uno de esos esfuerzos. Las cifras con las que empezaba este post están ahí, se pueden conseguir. Cread los mecanismos que estimulen los valores de la empresa, integrad vuestra cultura, hacedla parte del sistema. El resultado no os va a decepcionar :-)

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