Stealing Talent

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¿Que ocultó Steve Jobs tras una carita sonriente?

Las grandes empresas, especialmente aquellas que apuestan por el verdadero talento se enfrentan a un terrible problema: otras empresas les roban a sus empleados, generalmente ofreciéndoles más dinero, privilegios, comodidades o incluso acciones de la empresa.

Además, cuando hablamos de compañías de Silicon Valley hay que ponerle  dos o tres ceros más a las nóminas. En Palo Alto, donde un becario puede ganar 80.000 dólares al año, es normal que a un buen ingeniero o a un gran director financiero se les esté pagando incluso por encima del millón de dólares.

Esta práctica de robar talento entre los competidores (Twitter, por ejemplo, es una de las más agresivas del sector) estaba llevando a que, cada vez más, los sueldos de ejecutivos y virtuosos del código fuesen cada vez más altos, en algunos casos inasumibles.

Pero el gran Steve Jobs, genio y figura, probablemente inspirado en las prácticas monopolísticas de sus vecinos de Microsoft, decidió atajar el problema de forma mucho más rentable. Realizó un honorable pacto de caballeros entre Apple, Google, Intel y Adobe por el cual ninguna tocaría a los empleados del otro, imponiéndose también un “tope salarial” implícito.

Este pacto está ahora en los tribunales, pues los trabajadores de dichas compañías (64.000) han puesto una demanda colectiva donde reclaman 3.000 millones de dólares en conceptos de sueldos no percibidos por esta práctica.

¿Cómo se descubrió el pastel? Un recruiter de Google se saltó el pacto e intentó fichar un ingeniero de Apple. Al momento, Steve Jobs le estaba dando  un “toque de atención” al, por entonces, CEO de Google, Eric Schmidt, a través de unos emails. Emails que han sido publicados.

En ellos se puede leer cómo Eric Schmidt, acongojado, pide disculpas por violar el acuerdo y, en un tono cordial, le dice al CEO de Apple que no va a volver a ocurrir, que el pacto es firme. ¿Qué contesta Steve a esa disculpa? Sí, sólo una carita sonriente.

La situación en realidad era de tensión máxima, pues en uno de los primeros emails que han salido a la luz, Jobs le espetó: “Si te quedas con uno de ellos, significará la guerra.”

En los sectores más competitivos y donde la diferencia la marca las personas, los cambios de puesto de trabajo son más ágiles y comunes que en otros. La media ahora mismo dice que, salvo que seas funcionario, no pasarás más de 4 años en la misma empresa, bien porque te has “quemado”, es decir, que ya no das más de ti en ese puesto, o bien, porque alguna otra empresa te ha ofrecido un puesto con mejores condiciones.

En TalenTank nos hemos dado cuenta de que uno de los factores clave en la marcha del talento de las empresas es la falta de correspondencia entre los valores del trabajador y los de la compañía. Esto deriva en un trabajador descontento, muchas veces menos productivo, y que no dudará en cambiar de aires en cuanto tenga la oportunidad.

¿Qué piensas tú?

¿Dejarías un puesto de trabajo en el que no estás contento por otro en el que cobrases un 15% menos pero estuvieses mucho más a gusto? ¿Y si encima cobrases lo mismo, o incluso más?

¿Qué pasaría si hubiese una herramienta que pudiese decirte en que empresa encajas mejor?

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TalenTank

 

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Co-founder & Ceo TalenTank