En busca del talento

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Cuando papá le puso a mamá el bebé en la tripita, allá por el principio de cada uno de vuestros tiempos, una de las infinitas células que se os unieron se quedó en vuestro interior en forma de semilla. Resulta que esta semilla contiene una información valiosísima, aquella cualidad que os va a definir como personas en el futuro. Esta semilla es vuestro talento. 

Como se desprende de esta compleja teoría científica sobre el origen humano –no se os ocurra buscarla, la sociedad científica me la boicoteó- que os he traslado, todos, sin excepción, tenemos uno, tenemos un don –para los que prefieran la versión cristiana del término.

Hay quien tiene el talento de la palabra, o posee grandes habilidades interpersonales, hay algunos que nacen líderes, mientras que otros tienen la aptitud de asumir grandes volúmenes de estudio y de trabajo y  otros vienen con dotes culinarias –a estos la semilla se les quedó en el aparato digestivo. Pero también hay un grupo de personas entre unos y otros que no saben cuál es su talento. Y es que, hay veces en que la semilla está muy escondida, perdida en algún lugar remoto de nuestro interior, probablemente junto con todas las pipas de sandías que os habéis tragado sin querer.

Por eso, hasta que no se empieza a regar esa semilla, muchas veces a ciegas, no se descubre que está ahí y que tiene unas ganas enormes de que le dé la luz para seguir creciendo y salir a la superficie. Para ello, no hay nada como conocerse a uno mismo.

Porque a lo mejor no sabes cuál es tu talento, pero sabes que todos tus amigos buscan tu consejo y a ti te encanta darlos, o que en cuanto tienes un rato libre aprovechas para leer un libro o ver vídeos de Youtube o lo mismo eres un freaky –que en términos empresariales se llama experto- de las series. Al fin y al cabo, el talento no es más que esa cualidad innata que tienes, aquello que se te da bien de forma natural, que despierta tu interés y con lo que normalmente disfrutas haciendo. Y todo el mundo tiene algo de esto, lo complicado a veces es poder vivir de ello, que es lo que nos gustaría a todos.

Sin embargo, desde Talentank, te animamos a que no dejes nunca de regarte, de seguir cultivando tu talento de todas las formas que encuentres, porque aunque creas que tu talento es una tontería, que no sirve para nada o que está muy visto, nunca se sabe. El mundo actual ha evolucionado de forma que ofrece múltiples posibilidades de negocio y para el que son necesarios perfiles muy heterogéneos. De hecho, la gran mayoría de trabajos del futuro aún están por descubrirse:

¿Por qué no ibas a ser tú?

En cualquier caso, lo único malo que puede ocurrir es que la semilla que hayas regado no sea la del talento… sino las pipas de sandía. Talentank ha nacido para ayudarte a profundizar en tus cualidades y, de paso, librarte de aparecer en todos los medios como el primer ser humano al que le creció una sandía en la barriga.

Unleash your Talent!

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